Uribe plantea que la relación entre campesinos y empresarios debe transformarse radicalmente. “Hay que acabar el odio hacia los empresarios”, afirmó, argumentando que el campo sólo crecerá si productores y empresas trabajan en conjunto. Por ello, propuso disminuir la carga tributaria para el sector privado con el fin de incentivar inversiones en zonas rurales y apoyar cadenas agrícolas, ganaderas y agroindustriales.
La preocupación del expresidente también se centra en el relevo generacional. De acuerdo con sus declaraciones, más de 80.000 jóvenes abandonan cada año el campo sin intención de regresar, debido a la falta de ingresos, tecnología y oportunidades de emprendimiento. Para Uribe, revertir esta tendencia exige un modelo que haga del campo un espacio rentable, innovador y atractivo para las nuevas generaciones.
Su propuesta, que combina acceso a tierra, incentivos a la empresa privada y proyectos productivos rurales, busca convertirse en una alternativa para dinamizar la economía agraria y frenar el creciente abandono de la vida campesina.
Datos y cifras
Durante los primeros tres años de Gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002 – 2004) a través del subsidio para el acceso a la tierra, se adjudicaron 25.718 hectáreas a 3.111 familias campesinas y se titularon baldíos sobre 336 mil hectáreas a otras 9.428 familias.
En el año 2025 se realizó la entrega de tierras así: 50 por ciento para familias desplazadas, 25 por ciento para familias campesinas y 25 por ciento para familias que se vienen reincorporando de la guerra.