Una cosa es un juicio político y otra es una acción judicial y en el caso de Álvaro Uribe no nos cabe la menor duda de que se trató de una venganza política, disfrazada de proceso judicial, para cobrarle el que hubiera puesto a la guerrilla en el sitio exacto donde debía estar, es decir, retirados de ese poder con el que han soñado desde siempre.
Cuando el Dr. Uribe llegó al poder en Colombia estábamos a un paso de caer en las garras de los grupos criminales, como estamos hoy, pues la guerrilla había sitiado el país y lo tenía rodeado con sus grupos a un paso de Bogotá y con todo el mundo acobardado y acorralado no solo en el área rural sino también en la urbana.
Quienes lo vivimos estábamos literalmente secuestrados en nuestras casas con carreteras bloqueadas y con la única vía segura que era la aérea, pues la vía a Cúcuta estaba copada en el kilómetro 12, la de la Costa en el kilómetro 0, la de Barranca en la zona de Portugal y la de Bogotá a la entrada de Cepitá.
Esto había hecho que el país se retrasara y que el campo hubiera sido abandonado con el consecuente perjuicio que ello imponía.
Los secuestros y las pescas milagrosas estaban a la orden del día, lo cual obligaba a obrar con precaución pues la criminalidad mandaba en el país con algo que considerábamos superado, pero que hoy da muestras de querer volver a resurgir, por la forma como está manejado el gobierno este incompetente presidente.
Uribe llegó poniendo orden al país; pudimos librarnos de ese flagelo; volvió la paz a los campos y Colombia entró en un nuevo orden de sosiego relativo, que impulsó el desarrollo nacional y nos continúa asistiendo la impresión que con un tercer período hubiera puesto fin a los grupos criminales; esto es lo que el señor Cepeda no le perdona y ha pretendido cobrárselo con una justicia de dudosa reputación; para ello basta detallar la sentencia condenatoria, plagada de ambigüedades y errores metodológicos, dictada por un juez que debiera ser investigado por prevaricato, pues su única intención era condenarlo, situación que con sensatez corrigieron dos de los magistrados de sala del Tribunal que analizaron la apelación.
Vendrá ahora la aplicación del recurso de casación y veremos si son capaces de presentar uno que sea admitido y luego de su análisis no casen la sentencia, es decir confirmen la absolución quedando cerrado el tema.
Es una lástima que no se investigue a los autores de este sainete …, pero amanecerá y veremos dijo el ciego y amaneció y no vio nada.
Autor: Eduardo Pilonieta Pinilla
Enlace: Al fin se hizo justicia
Diario: Vanguardia