Las estadísticas muestran que Colombia pasó de 2.123 víctimas de secuestro en 2003 a solo 282 en 2010. Esto quiere decir que, al concluir su segundo mandato, el país tenía solo el 13% de los secuestros que ocurrían al comienzo de su gobierno.
Expertos en seguridad consideran esta baja como un momento clave en la historia reciente del país, lo que refleja el provecho de la política de Seguridad Democrática. Esta política cambió las condiciones del orden público y permitió que el gobierno volviera a zonas que antes controlaban los grupos armados ilegales.
Por otro lado, cifras recientes señalan un aumento del secuestro en el gobierno actual de Gustavo Petro. Entre enero y agosto de 2024, hubo 338 víctimas, lo que representa un aumento del 170% en el mismo período de 2022 y del 83% frente a 2023.
Durante el gobierno de Iván Duque, los registros se habían mantenido relativamente bajos, con 160 secuestros en 2021, manteniendo las bases de gran parte de las políticas puestas en marcha por Uribe.
Los resultados confirman que el período de Uribe marcó un antes y un después en la lucha contra el secuestro. Tanto organismos nacionales como internacionales reconocen esto como uno de los avances más importantes en seguridad ciudadana y recuperación del territorio.
Los datos del Ministerio de Defensa reafirman que la administración de Álvaro Uribe Vélez dejó una huella clara en la baja del secuestro y en la recuperación de la confianza ciudadana, dos bases que siguen marcando la discusión sobre seguridad en Colombia.